jueves, 15 de junio de 2017

Wonder Woman o cómo hacer una buena película de superhéroes


Guerrera amazona, primera superheroína de la historia, ícono de la cultura pop, y... finalmente,
protagonista de su propio largometraje: Wonder Woman 


75 años han pasado desde que apareció por primera vez el personaje de Wonder Woman (Mujer Maravilla) en las páginas de un cómic y 75 años tuvimos que  esperar para verla hacer su aparición en la gran pantalla. Bajo la producción de Zack Snyder y la dirección de Patty Jenkins, en 2017 llega a las salas de cine la princesa Diana de Themyscira encarnada por la israelí Gal Gadot.

Muchas eran las expectativas que se tenían sobre Wonder Woman: La película. Los fans esperaban una película épica que le hiciera honor al icónico personaje; el estudio esperaba una película rentable en taquilla, pero que no fuese destrozada por la crítica; y los espectadores casuales esperaban una película entretenida que pudiesen disfrutar sin tener que haberse visto una larga lista de films anteriores para entender la trama. Demasiado peso para una sola cinta... Pero, increíblemente, lo logró.

Así es, Wonder Woman es un largometraje que deja un buen sabor de boca, tanto a los seguidores de toda la vida como a los que apenas vienen a descubrir al personaje. Una producción sencilla pero bien lograda que se aleja del tono oscuro que venían manejando Warner Bros y DC Comics en sus proyectos anteriores, pero sin perder la seriedad que buscan plasmar en sus protagonistas. La mejor producción de superhéroes que se ha visto en el siglo XXI.


No es la primera, pero sí la mejor



No son pocas las veces en que nombres como los de Superman o Batman han aparecido exitosamente en cartelera. No obstante el caso de las superheroínas ha sido radicalmente opuesto, siendo películas como Supergirl (1984), Catwoman (2004), o Elektra (2005), títulos fácilmente olvidados o, peor aún, siendo mencionados sólo para recordar las pésimas críticas que tuvieron.

Al parecer, enfundar a la actriz de moda en un sensual atuendo de látex no era suficiente para lograr el éxito en el celuloide. Así, entre dudas y proyecciones negativas, llegó Patty Jenkis a la dirección. Famosa por haber dirigido el drama Monster (2003), y siendo una gran admiradora de Wonder Woman, parecía la indicada para llevar a buen puerto el largometraje, y lo fue.


Los videos promocionales de Wonder Woman nos dan cuenta de lo que podemos esperar de la historia:
drama, acción y algo de humor.
Probablemente la primera película del DCEU cuyo resultado final cumple con las expectativas del trailer.

Representar a un ícono del feminismo en una isla llena de atléticas mujeres semidesnudas no era tarea fácil, pero Jenkins lo logró magistralmente. En ningún momento la cámara se vuelve una máquina voyerista que busca el mejor ángulo para observar los atributos físicos de Diana o sus hermanas amazonas. Por el contrario, es su rostro el que se roba más de una toma, para mostrarnos la fuerza que desprende la determinación en su mirada.

Y así llegamos a la otra gran mujer responsable de esta nueva versión de Wonder Woman, aquella que le da vida en pantalla, la actriz Gal Gadot. Bastante criticada al principio por ser demasiado delgada y sin experiencia para encarnar a una figura de semejante calibre, desde su primera aparición en Batman v Superman (2016), dejó a todos con la boca callada y en su película en solitario demuestra, sin lugar a dudas, que fue la mejor elección para el papel.

Su visión de Diana se siente clara y coherente de principio a fin. Desde la ingenua princesa amazona hasta la guerrera imparable que enfrenta ejércitos enteros, Wonder Woman se presenta como un personaje completo, verosímil y lleno de matices, que nos hacen sentir empatía por ella y nos deja con ganas de ver más historias suyas en futuras secuelas.


Es una gran película... De superhéroes



Muchos fueron los sorprendidos por las críticas tan positivas que obtuvo la película, ya que el DCEU solía salir bien librado en taquilla, pero no iba muy bien con su recepción ante los expertos. Algunos incluso lo consideran exagerado, ya que este film es en realidad bastante sencillo en su trama y su estructura nos presenta la fórmula del viaje del héroe sin mayor alteración. Pero, es justo ahí donde radica su mérito.

Los anteriores largometrajes del género solían estar cargados de referencias a cómics, películas o historias que aunque visualmente eran interesantes, hacían lucir a la cinta lenta y pretenciosa. Sus tramas se esforzaban por dotar de seriedad a los personajes envolviéndolos en argumentos excesivamente complejos y con una acelerada resolución al final, que tornaban necesario más de un visionado para entender todo el relato.

Lo anterior, molesto de por sí, se volvía más insoportable con la reciente tendencia de presentar cada cinta como si fuese sólo un paso, muy lento, para llegar a la siguiente historia. Es decepcionante sentir que todo el relato gira en torno a acontecimientos o personajes que aparecerán en futuros títulos. Una carrera por llegar a la siguiente etapa sin darse tiempo para disfrutar de la presente. Desesperante.


Patty Jenkis toma las riendas de su película y nos brinda un gran producto. 
Cosa que no debería sorprendernos, pues ella ha intentado materializar este proyecto
desde hace más de una década
. Al final, valió la pena la espera. 

Ésta es una historia de origen: nos cuenta quién es Diana, de dónde salió y cómo termino convirtiéndose en Wonder Woman. Punto. Nos muestra desde su mirada cómo la humanidad se ha olvidado de valores como la solidaridad o la justicia, para ser consumida lentamente por la guerra. Invita a la reflexión de manera sutil y efectiva sin recurrir a complejos giros en la trama ni referencias innecesarias.

Siguiendo la misma línea, Wonder Woman es un film sobre su protagonista, es decir que no está plagada de referencias a Batman, Superman, la Liga de la Justicia ni a ningún otro personaje externo a su universo. Ni siquiera en una escena postcréditos, y no lo necesita. Así se da tiempo de conocer mejor a figuras de apoyo en la historia, como Antíope, Steve Trevor e incluso a algunos secundarios como Sameer y "El Jefe", quienes tienen pocos diálogos, pero lo suficientemente efectivos y contundentes para justificar su aparición. Esto ayuda a disfrutar más la cinta y a quienes aparecen en ella, sin que sea necesario ser un experto en cómics o haber visto todas las películas de superhéroes que se han filmado hasta ahora.

Patty Jenkins entendió que menos es más, y que la grandeza de una cinta épica radica en saber contar una historia en vez de saturarla de personajes o subtramas. Por ende, probablemente Wonder Woman no sea recordada como uno de los largometrajes más innovadores de la historia, pero ciertamente es una de las mejores películas de superhéroes hasta ahora y, por mucho, la mejor estelarizada por una superheroína, la cual, ojalá, inspire a las siguientes para que se preocupen por resaltar la personalidad de la protagonista más que su escote.


No todo es tan bueno



Si bien, hasta este punto se han destacado los aciertos del largometraje, tampoco ha de decirse que es perfecto pues tiene sus fallas, que aunque pocas, merecen ser notadas para que de llegar a hacer eco en las productoras sean tenidas en cuenta para mejorar aún más las franquicias de superhéroes.

Primero: Ares, el poderoso dios de la guerra que se erige como una sombra terrible que corrompe el corazón de la humanidad y al que Diana pasa toda la cinta buscando encontrar y vencer. Lo cierto es que las expectativas sobre el antagonista de Wonder Woman son altas desde que Hippolyta cuenta cómo destruyó a los dioses y posteriormente es desterrado. Toda la película ansiamos la épica batalla entre él y la amazona más poderosa, pero cuando finalmente llega se siente muy precario para lo que se esperaba.

Aunque es interesante que se presente a Ares como un ser inteligente cuyo poder radica más en la estrategia que en la fuerza bruta. Su plan final es bastante simplón y predecible. El que, se supone, debería ser el momento cumbre de la proyección, no logra equipararse con otros momentos, como la primera aparición de Diana en las trincheras, por ejemplo. Y la forma en la que es derrotado es poco impactante y nada memorable.

Doctor Poison, la otra villana que hace acto de presencia, aunque con gran potencial, es aún más desperdiciada que Ares. Su labor consiste en ser la secuaz, proveedora de armas químicas y aparentemente enamorada en secreto del General Ludendorff. Sus motivaciones, más allá del querer complacer a su general, nunca son explicadas. Además se acentúa su apariencia de mala con una prótesis facial y aunque en un momento vemos las cicatrices que esconde tras ella, tampoco se nos revela el origen de las mismas o las consecuencias que han tenido en el personaje. Y, finalmente, su huida en el último acto es bastante sosa, sin siquiera una amenaza de venganza cliché o una toma que nos haga pensar en su posible regreso. Nada.

Es curioso que en títulos como Man of Steel o The Dark Knight, los villanos sean los que roban gran parte del protagonismo, pero en este film sean de lo menos sobresalientes, limitándose a ser los malos de turno que al final son derrotados sin más. Esperemos que en las próximas apariciones de Wonder Woman, sus enemigos nos brinden los momentos épicos que ella merece, escenas dignas de ser recordadas, no solamente vistas.


Mención especial merecen la banda sonora de la película compuesta por Rupert Gregson-Williams
y el tema principal interpretado por Sia cuya letra y tono complementan la fuerza del film.

En conclusión, Wonder Woman es una cinta que merece ser vista y que se ha ganado a la crítica y al público con razón. Es una gran introducción al cine para un personaje emblemático que ha estado presente en la cultura pop desde hace casi un siglo. Una película sencilla, pero emotiva. Con momentos intensos de pelea, diálogos interesantes, una protagonista espectacular y un gran mensaje. Un magnífico aporte femenino a la constelación cinematográfica iniciada en los cómics y una inspiración para las nuevas generaciones. Una película de maravilla.


jueves, 1 de junio de 2017

La Nocturna, una telenovela colombiana que sí representa a los colombianos de verdad


Parece que, por fin, la fórmula de traquetos y prepagos empieza a desgastarse y la televisión colombiana está apostando, poco a poco, por historias donde priman los personajes del común con buenos valores y ganas de salir adelante. En esa línea, Caracol TV ya nos cautivó el año pasado con Las Hermanitas Calle y Cuando Vivas Conmigo, mientras RCN apuesta por la nostalgia noventera con una nueva temporada de Francisco el Matemático y el drama de oficina con La Ley del Corazón.

Pero es la nueva propuesta del canal que "nos mueve la vida" la que motiva estas palabras: La Nocturna. Producción que se sitúa en una universidad nocturna de la capital (sí, de ahí el nombre), en la que confluyen las vidas de diez personajes, ocho alumnos y dos profesores, de diversas procedencias, edades y motivaciones; pero con un fin en común: mejorar su vida a través del estudio.

Bajo el eslógan: los sueños nunca duermen, la serie nos muestra la vida y desventuras de estos desconocidos que empiezan por ser compañeros de clases pero que en el camino descubren amistades, enemistades, amores y desamores. Porque sí, claro que hacen presencia las escenas de drama propias de la telenovela latinoaméricana, pero hay algunos elementos que buscan cambiar la fórmula y ahí radica lo interesante.

Primero, como ya se dejó claro, son varios los protagonistas e historias que se nos presentan. No estamos ante una particular y empalagosa historia de amor prohibido que deberá superar la censura social hasta llegar a un predecible "vivieron felices por siempre". O si llega a haberla, recordemos que apenas estamos en los primeros capítulos, no será el eje principal de la trama.Cada estudiante de La Nocturna tiene algo que contar y con lo que el espectador fácilmente podría identificarse.

Segundo, y muy importante, es que los escritores recordaron que Colombia es un país rico en regiones, acentos y culturas; no sólo existen los paisas y los costeños cuando de foráneos en la capital se trata. Así se presentan en esta ocasión a una pareja de tolimenses y a un joven boyacence, que si bien aún conservan algunos elementos estereotípicos, como el mal genio y la ingenuidad; trascienden rápidamente ese nivel para convertirse en personajes tridimensionales que atraen por su forma de ser y se sienten auténticos aunque sin perder el toque de humor.

Y tercero, la serie busca reflejar a sus espectadores: colombianos de clase media que día a día buscan ganarse la vida a punta de trabajo duro pero honrado. Sí, así de sentimental y coloquial como suena, porque así somos los colombianos, de barrio, de pueblo, de vecinos y amigos; y es eso lo que se nos muestra en pantalla.

Claro, no estamos ante una epifanía de la pantalla chica que viene a revolucionar el primetime en Colombia pero sí se siente refrescante ver una propuesta que busca hacer que el televidente se sienta identificado con sus sueños y esperanzas reales, que lo haga sentir orgulloso de ser emprendedor y de luchar por triunfar a pesar de las dificultades que un país tercermundista pone a casi cualquiera que quiera mejorar su vida y la de su familia.


"Los sueños nunca duermen", aquellos sueños que buscan la felicidad en terminar una carrera universitaria, en superar los impases de la vida en compañía de los amigos, en progresar a través del trabajo en equipo. Sueños reales, sueños loables, no en ser un aspirante a narcotraficante con más dinero que valores, o una "muñeca de la mafia" cuyo principal valor es el precio del plástico que (de)forma su cuerpo.

En conclusión, La Nocturna no es algo nunca antes visto pero sí es algo que deberíamos ver si es que buscamos una opción decente dentro de la parrilla de programación de los canales privados. Como televidentes demostremos que apoyamos este tipo de programas y su contenido, que merecen ser vistos y tenidos en cuenta. Devolvámosle a la televisión colombiana, al menos un poco, su dignidad.